El mundo onírico del protagonista Genjuro y el mundo real de su esposa Miyagi.
Sinopsis
Cuentos de la luna pálida de agosto es una película de Kenji Mizoguchi, con guión de Yoshikata Yoda, basada en una colección de cuentos japoneses homónimos. La historia trata sobre dos familias artesanas del Japón medieval que se dedicaban a la producción y venta de cerámicas en medio de una guerra civil. Genjuro, el protagonista de la historia, está obsesionado en volverse rico, para dar una buena vida a su familia, mientras que su hermano Tobee tiene la obsesión de volverse un samurai reconocido y respetado para así dejar de ser un simple campesino; Genjuro al igual que Tobee consiguen sus objetivos, el uno de volverse rico y el otro de volverse un samurai respetado, pero a cambio del sufrimiento de sus seres amados como el asesinato de la esposa de Genjuro a manos de unos samurais, o como la violación y luego la prostitución de la esposa de Tobee. Después de todos los acontecimientos ocurridos, Genjuro y Tobee descubren que realmente lo que les importa son sus familias y regresan a ellos.
De toda esta historia, lo que realmente me interesa analizar es la situación particular que acontece a Genjuro y a Miyagi y cómo Mizoguchi presenta los acontecimientos dentro de la estética de la película.
Contexto
Genjuro y Miyagi son esposos que viven y trabajan juntos en la creación de cerámicas. Un día, cuando son acechados por soldados, se ven obligados a abandonar su pueblo, llevándose toda su cerámica para poder vender en la ciudad, pero en su traslado por el río, ven una barca con un hombre moribundo que les dice que hay piratas y que se cuiden, esto obliga a Genjuro a dejar a su esposa en tierra para que se oculte en las montañas de Mino. Desde aquí se da la desunión entre Genjuro y su esposa Miyagi. Cada uno se encuentra en situaciones distintas.
El mundo onírico de Genjuro.
El mundo onírico de Genjuro se da por su deseo de ser alguien rico. Mientras Genjuro está vendiendo la cerámica en la ciudad, conoce a una mujer de extremada belleza, a Lady Wakasa y a su empleada (las cuales son dos espíritus en pena) quien le dice que lleve las cerámicas a su casa, esto, con el propósito a priori de decirle que se case con ella y que vivan eternamente juntos; Genjuro acepta la propuesta y se queda a vivir junto a ella, olvidando a su esposa e hijo.
Como antecedente a ese mundo onírico que vivirá Genjuro, y como presentación del personaje Wakasa que es un espíritu, Mizoguchi la viste completamente con colores claros que reflejan un brillo fuerte en todo el cuerpo, haciendo un contraste muy notable con el resto de personajes que están en ese mismo instante. Desde aquí se da el mundo onírico de Genjuro, el misterio o lo irreal que acontece al personaje:

Genjuro al llegar a la casa de Wakasa y al estar completamente sólo en la sala, la primera sorpresa que se lleva, es al ver a unas mujeres que encienden unas velas a lo lejos, pero que al acercarse a donde él estaba, solamente se encienden las luces en la habitación, pero no ve a las chicas que encienden, esto asusta a Genjuro. La casa de Wakasa también tiene un aspecto de misterio en su exterior, ya que se da un claroscuro entre el patio de la casa y el interior de la casa. En el patio se dan manchas de luz por todo el patio, también hay mucha neblina y se ven sólo las siluetas de los árboles. Esto podría ayudar a entender el lugar al que se adentró Genjuro.


Las mujeres que encienden las luces. 
Genjuro no ve a las mujeres prender la luz.
Un momento clave para conocer la naturaleza de los personajes que habitan la casa de Wakasa, es cuando solamente se ve la silueta de la sirvienta y la sombra de Wakasa. No se debe olvidar que son espíritus en pena, y que por esta razón, se les muestra con cierto misticismo al inicio.

La silueta de la sirvienta, cuando entra a la casa. 
La sombra de Wakasa cuando entra al cuarto de Genjuro.
Estando sentados en la sala de la casa de Wakasa, ella empieza a bailar y a cantar, enseguida se escucha el canto de una voz de hombre y se apagan de repente las luces de la sala, y la sirvienta explica que es el canto del difunto padre de Wakasa, que está feliz porque su hija encontró al amor de su vida. En esta pequeña escena, se sigue con el misticismo de los personajes, algo que desconcierta a Genjuro, pero que no es un impedimento para que siga en esa casa, ya que la sirvienta explica lo necesario para que él se tranquilice.

Wakasa antes de que cante el padre, la habitación está con luz. 
El símbolo del padre. 
Después de que se escucha el canto del padre, se queda en penumbra la sala.
Mientras Genjuro está desconcertado, siente miedo, y recién conoce la casa de Wakasa, todo lo que le rodea tiene cierto misterio. Para lograr esta escena llena de misterio, la imagen está concebida en clave baja, esto quiere decir que existe un contraste tonal alto (de luz) entre los elementos de la imagen, así como también que en la imagen predominan los negros y las sombras, tal y como se aprecian en los fotogramas de arriba. Esto provoca en el espectador cierto sentimiento de intriga.
Cuando Genjuro entra en el idilio de sus sueños, de su mundo onírico, la situación cambia completamente, ya no se le ve a Genjuro en la casa de Wakasa llena de misterio, sino en una fuente caliente bañándose al lado de ella para después pasar a un plano de los dos en medio del campo divirtiéndose juntos; Me atrevo a decir que esta escena de los dos en el campo es el punto clímax del mundo idílico y onírico de Genjuro, primero porque los dos están jugando como dos enamorados en el campo, segundo porque ya no existe ese misterio que rondaba a Wakasa en un inicio, y tercero porque la imagen está concebida en clave alta, esto quiere decir que ya no existe un contraste duro en la imagen, ni sombras que envuelvan a la escena, sino más bien, que existe mucha luz envolvente en la escena; de esta manera, el espectador ya no ve una escena de misterio, sino una escena de paz y tranquilidad. Pero en esta escena del campo, se escucha de fondo una música peculiar, por medio de la cual, Mizoguchi hace dudar al espectador si lo que sucede en la escena es real o no.
Genjuro después de la escena del campo, va a la ciudad a comprar unas telas para Wakasa, y se encuentra con un hombre que le dice que está en peligro su vida, que abandone lo que tiene y vaya con su familia, o si no perderá a sus seres amados e incluso su propia vida. El hombre le da una solución a Genjuro cuando vea que la muerte se le aproxima. Desde aquí termina el mundo idílico de Genjuro, pero continúa con el mismo mundo onírico que se le presentó en un principio. Genjuro vuelve a casa de Wakasa, ella la recibe contenta por su regreso, pero enseguida se da cuenta que Genjuro escuchó algo malo sobre ella, así que Wakasa junto con la sirvienta le dicen que no puede irse, que estarán juntos por la eternidad, algo que rechaza enseguida Genjuro. En esta escena de conflicto entre Genjuro y Wakasa y la sirvienta, se regresa a la misma estética de la imagen, que en un inicio se mostró cuando Genjuro recién conoció la casa de Wakasa; se da nuevamente un contraste alto entre los objetos de la imagen, así como el uso de la clave baja, y el uso del claroscuro. Como Genjuro está aprisionado por Wakasa y la sirvienta, él se encuentra en penumbra, mientras que el rostro de las dos mujeres que tienen el poder están muy iluminadas. Para poder escapar de Wakasa y la sirvienta, Genjuro se arma de valor y las amenaza con un arma larga, haciendo que ellas regresen a la penumbra de la cual posiblemente salieron y que él escape de la casa.


Genjuro hace que las dos mujeres desaparezcan en la oscuridad.
Genjuro despierta y se da cuenta que la casa de Wakasa estaba destruida, y lo único que encuentra allí, son las telas que compró con anterioridad para ella. Todo para el personaje es confuso, no sabe si lo que le aconteció fue real o no. Se puede decir que aquí termina el mundo onírico de Genjuro y se puede llegar a la conclusión o no, de que todo lo que sucedió con referencia a Wakasa y su sirvienta, fue sólo un producto de su imaginación o de su deseo de poder ser alguien rico. Pero no hay que obviar la posibilidad de que Wakasa y su sirvienta sí puedan ser unos espíritus en pena que se manifestaron ante Genjuro para que se quede eternamente con Wakasa, ya que, algunos personajes como el hombre que protege a Genjuro o el comerciante de telas que se asusta al escuchar que viene de la casa de Wakasa, dan indicios de que Wakasa es un espíritu en pena.
El mundo real de Miyagi.
Al contrario de los sucesos poco realistas que acontecieron a Genjuro, su esposa Miyagi siguió viviendo el acecho y la persecución de los samurais. Cuando va a una choza, trata de ocultarse de unos samurais que están rondando las casas en busca de comida. Miyagi no tiene más alternativa que seguir su camino hasta las montañas, pero tropieza con tres samurais borrachos, que la asesinan por no dejarse robar la comida de su hijo.
La atmósfera que presenta Mizoguchi en estas secuencias de la persecución de Miyagi, nos muestra la crudeza que vive mientras huye e intenta llegar a un lugar seguro para ella y para su hijo. Estas escenas están plagadas de samurais incivilizados que pelean entre ellos por conseguir un poco de comida, así como por destruir lo que encuentran a su camino y lastimar a los habitantes del lugar. El caos es una característica de las escenas de la huida de Miyagi, concluyendo con su muerte.
El reencuentro entre Genjuro y Miyagi.
Cuando logra escapar Genjuro de la casa de Wakasa, se dirige hacia su pueblo para ver a su familia. Al momento de llegar a su pueblo, ve su casa sin luz, y al entrar por primera vez, no ve a nadie y todo está oscuro, se da una vuelta por al rededor de la casa y vuelve a entrar a ella y ve a su esposa cocinando y a su hijo durmiendo en el suelo. Toda la casa de Genjuro está muy iluminada como lo estaba la casa de Wakasa cuando pasaron las mujeres encendiendo las velas. Miyagi le sirve la comida a Genjuro y mientras él come, Miyagi suelta una lágrima en su rostro, después Genjuro se acuesta al lado de su hijo y se queda dormido, y Miyagi se queda cosiendo una tela hasta que amanece. Cuando despierta Genjuro no ve a su esposa por ninguna parte, sólo a su hijo que sigue acostado. Llega un hombre y le comenta que su esposa ha muerto por unos samurais. De esta forma Mizoguchi, hace comprender al espectador el porqué de la repentina aparición de Miyagi en la casa luego de que Genjuro vuelve a entrar, y el porqué Miyagi llora después de ver a su esposo y a su hijo en sus brazos. Hay que rescatar el uso de la iluminación en esta escena que aparece de repente en la casa de Genjuro cuando ve a Miyagi, esta iluminación es la misma que aparece en la casa de Wakasa cuando ve a las mujeres encender las velas; de esta forma, es probable que Mizoguchi nos informe desde el inicio de la escena que Miyagi es un espíritu como lo fue Wakasa anteriormente.

Genjuro ve su casa desde lejos a oscuras. 
Genjuro entra a su casa y no ve a nadie.

Cuando regresa Genjuro a la casa ve a Miyagi cocinando. 
Miyagi llora al ver a Genjuro.

Miyagi cose hasta que amanece. 
Genjuro al saber que Miyagi está muerta.









































































